Entrevista al maestro Guillermo Murphy Del Cueto- Hanshi.


(Menkyo Kaiden de Daito Ryu Aiki Bujutsu)



Máximo Roy, se convirtió en alumno nuestro por recomendación. Alguien nos lo recomendó como maestro y alguien lo recomendó como alumno. Podríamos decir que fue “Karma,” pero el aceptar un alumno, no se limita a la decisión de un momento. El primer paso que el alumno toma al entrar a un Dojo, solo significa que se le permite dejar sus Zapatos a la entrada, el proceso comienza después. Tiene más que ver con el carácter del alumno, que con su presencia física en el Dojo. Para Máximo Roy fue precisamente así. No hay mejor manera de describir el proceso de formación del carácter de un Budoka que citando la frase del maestro Ichikawa Yasuhiro: “Es el constante paso del agua en el río, lo que transforma la piedra áspera en guijarro pulido.”
El espíritu de un Budoka no se forma añadiendo aspectos, sino disminuyendo lo superfluo, lo inapropiado, como si se esculpiese en mármol. Si la fibra interior, si el centro es el correcto, el resultado es bueno, sino lo es, es lamentable.
Muchas son las razones que motivan a una persona a aprender Artes Marciales, pero muy pocas de esas razones permanecen, una ves que esa persona descubre que es el verdadero Budo y se percata de que el peor oponente es quien le mira cara a cara desde el otro lado del espejo, nada permanece igual, el reconocer esto despierta el espíritu y transforma el carácter. Los fuertes mantienen los ojos abiertos y sus espíritus crecen. Los débiles cierran los ojos o desvían la vista y todo el conocimiento que reciben se convierte en arrogancia, que envenena el espíritu y destruye el valor y la dignidad de lo que aprenden. Pero cuando un Budoka sincero se encuentra por primera vez en el camino verdadero, lo reconoce y sabe que ha llegado a la senda correcta.
El Budo no responde a la lógica común. Si un Budoka puede enumerar diez razones por las cuales el practica las Artes Marciales y es capaz de describir una lista de los beneficios que le provee, por lo general estas expresiones son más racionalismo que lógica. Un Budoka verdadero se acerca al Budo y permanece en el, más por afinidad de espíritu que por lógica o necesidad. El verdadero Budoka se activa en el momento mismo en que abre sus ojos cuando se despierta y el Budo es tan necesario para él, como para respirar, le sería más fácil olvidar su nombre que olvidarse de que es Budoka, solo quien lo siente de veras puede sin embargo comprender estas palabras.
Cuando un alumno nuevo entra al Dojo, no siempre lo hace con su copa vacía, pero unas ves que se ofrece a sí mismo sinceramente como alumno vierte cuanto hay en ella y la ofrece de nuevo para que el maestro la vuelva a llenar, de acuerdo con su propio juicio y si este es un ofrecimiento hecho con modestia y sin expectativas.
Cuando un alumno mediocre llega al Dojo su actitud es como si preguntase al Ryu o al maestro: ¿Qué me puedes dar para que yo sepa si merece la pena de que yo entre? Pero la actitud de un verdadero alumno se expresa de una manera distinta, lo que él expresa dice: ¿Qué puedo ofrecer de mi mismo para merecer que se me permita entrar? El alumno mediocre ambiciona técnicas por docenas. El alumno verdadero da valor y agradece cada una, una a una. Más se revela del valor de un Budoka en la sinceridad de la inclinación que ejecuta como expresión de respeto, que en la ejecución de sus técnicas y eso se percibe muy bien al final de este proceso. Ahí radica la diferencia. Así el alumno se define a si mismo y así cada maestro descubre cual es la fibra del alumno y si pone ese centro que define al Budoka verdadero.
En cada una de estas circunstancias, Máximo Roy opto por las correctas y es eso lo que explica su aceptación en el Ryu y su crecimiento en Budo y el por qué hoy en día, tiene el conocimiento, la responsabilidad y el privilegio de ser maestro de Daito Ryu. Sus esfuerzos en la difusión y fortalecimiento del Daito Ryu en Cuba, han sido más que satisfactorios, han sido excepciónales, lo loablemente apreciadas, y que han provocado el elogio de Ichikawa Sensei, en más de una ocasión, para nuestra satisfacción.
Reconocemos que sus alumnos comparten el merito de sus esfuerzos y de los buenos resultados, pero de él como maestro emana el ejemplo.
El verdadero Budo nada tiene que ver con la violencia, ni la agresividad, no es el culto a la personalidad, ni el acumular medallas o momentos de gloria, todo lo contrario; “Nasake,” que significa: Compasión o gentileza, es la primera virtud del Budo y su primera y más importante contribución a la sociedad. Mientras más predominen, la rudeza y el cinismo, más se necesita de la nobleza del verdadero Budo y más se necesita de maestros que sean capaces en asumirlo en palabra y en ejemplo de la manera correcta.
Si se nos pidiese describir a Máximo Roy, podríamos hacerlo con solo una frase: “NICHI YO KORE DOJO” La vida es el dojo. Para un budoka verdadero, en esa frase ya todo está dicho.
Por Guillermo Murphy Del Cueto